Page 711 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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SEIS
El reptador se movía, cada vez más
lentamente, sobre los inseguros bloques de
piedra. Su "cerebro" mecánico imponía a cada
una de las seis patas un paso lento y regular,
calculando el próximo movimiento idóneo a
cada décima de segundo.
Chait Rai había preferido manejar
personalmente la máquina.
- No parece difícil de conducir - comentó
Jonás, después de haberle estado observando
una gran parte del camino.
- No lo es. El ordenador hace la mayor parte
del trabajo. ¿Quieres probar? - dijo el
mercenario ofreciéndole la palanca de mando.
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