Page 712 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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- Soy un pésimo conductor.
- Con este aparato sólo tendrás que indicarle
al reptador la dirección general hacia donde
quieres ir, como si fueran las bridas de un
phante.
- Te advierto que jamás he montado un
phante... - dijo Jonás, pero ocupó el asiento
que Chait acababa de cederle.
A los pocos minutos comprobó otra de las
maravillas de la tecnología imperial. Sólo
apuntaba la palanca hacia una zona a la que
deseaba dirigirse, y la máquina obedecía,
encargándose de sortear todos los obstáculos
que hallara en el camino.
El paisaje se había vuelto desnudo y mineral.
El bosque fue cediendo el paso a las especies
enanas, rododendros y enebros, que salpicaban
las viejas piedras desprendidas de los
barrancos. Sólo unas milenarias secoyas, con
brillantes troncos de bronce, se apostaban
como centinelas sobre los grandes bloques de
piedra que estrechaban entre sus raíces. A
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