Page 789 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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estúpidamente. Hari se apartó, y señaló la


           puerta.


              Bana no necesitó nada más. Abrió fuego. Una


           ráfaga              de         ametralladora                      se        esparció


           regularmente de derecha a izquierda, a la


           altura del pecho. Los proyectiles con camisa de



           acero atravesaron la delgada puerta del


           sollado como si fuera una cortina de seda. Hari


           se quedó aturdido por la súbita violencia y las


           narices atascadas por el acre olor de pólvora


           quemada. Hubo dos períodos de momentáneo


           silencio, ambos seguidos por la larga tos de la


           ametralladora. Después, silencio otra vez.



              Un instante después la destrozada puerta se


           abrió. Lo primero que vieron fueron los


           cuerpos de los dos guardias Sikhs tendidos en


           el suelo.


           El Comandante Isvaradeva pasó junto a los dos


           cadáveres, y se dirigió a sus hombres.


              - Debemos darnos prisa si queremos que esta


           nave vuelva a ser nuestra - dijo -. El factor


           sorpresa era nuestra única ayuda... pero me





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