Page 788 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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- En ese caso, nuestro común hermano ha
cometido un descuido imperdonable. Es
vikarma negarle el consuelo espiritual a unos
condenados.
Los dos guardias se miraron un instante.
- De acuerdo. Pasa, hermano.
Hari atravesó el umbral, y tuvo que
enfrentarse una vez mas con las miradas de
asombro de sus antiguos compañeros. Allí
estaban todos los demás: Yusuf, el sargento
Bana, y los marinos de la Vajra, acompañados
por el capitán Ulm Idlis y los guardias del
Imperio.
Bana se adelantó furioso.
- ¡Qué asuras...! - empezó a decir apretando los
puños.
Pero Hari actuó rápidamente. No había
tiempo para explicaciones. Sacó la
ametralladora arrebatada al Sikh muerto, y
que había mantenido oculta bajo los pliegues
de su hábito, y se la entregó a Bana.
El sargento de infantes se quedó mirándole
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