Page 1008 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Allí había un banco, del metal amarillo que


                  había  visto  antes;  estaba  corroído  por  un


                  óxido  rojo,  y  los  brazos  tenían  forma  de


                  animales  de  algún  mito  olvidado.  Una


                  ortiga,  con  grandes  hojas  teñidas  hermo‐


                  samente  de  marrón,  había  trepado  por  el


                  asiento, pero la aparté —no tenia espinas—



                  y  me  senté,  porque  tenía  calor  y  estaba


                  sudando.


                  El Sol estaba bajo en el cielo, hacia el oeste,


                  y  su  luz  se  reflejaba  en  la  arquitectura


                  dispersa  y  en  las  manchas  de  agua  que


                  moteaban el paisaje verde. El vaho del calor


                  cubría toda la tierra. El tiempo y la paciente



                  evolución                           geológica                           habían


                  metamorfoseado  el  paisaje  de  mi  época;


                  pero podía reconocer varias características,


                  aunque  alteradas,  y  había  todavía  una


                  belleza  ensoñadora  en  el  «incomparable


                  valle  del  Támesis»  del  poeta.  La  banda


                  plateada del río estaba algo alejada de mí;


                  como  ya  he  dicho  antes,  el  Támesis  había


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