Page 138 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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esfuerzo de aquellas manos, había sido explorar el
tiempo! Ver cómo sucederían las cosas en una escala
cosmológica, más allá de las breves décadas de mi
vida. Pero, o eso parecía, había conseguido mucho
más.
Mi invento era mucho más poderoso que una simple
máquina para viajar en el tiempo: ¡era una máquina
de historia, una destructora de mundos!
Había asesinado el futuro: había usurpado,
comprendí, más poderes que los del propio Dios (si
podemos creer a Santo Tomás de Aquino). Al torcer
el curso de la historia, había borrado miles de
millones de vidas por nacer, vidas que ahora ya
nunca serían.
No podía soportar el vivir sabiéndolo. Siempre he
sentido desconfianza del poder personal —nunca he
conocido a un hombre lo suficientemente sabio como
para confiárselo—, pero ahora ¡me había arrogado
poderes mayores que los de ningún hombre que haya
vivido nunca!
Si recuperaba la Máquina del Tiempo —me prometí
a mí mismo— volvería al pasado para realizar un
último y definitivo ajuste en la historia, y eliminar mi
desarrollo de ese artefacto infernal.
...Y comprendía también que ya nunca recuperaría a
Weena. No sólo había provocado su muerte, ¡sino
que también había eliminado su propia existencia!
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