Page 141 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 141

percibir: No había pruebas de diferenciación sexual,


           no en Nebogipfel, ni en ninguno de los Morlocks que


           había  visto,  ni  tampoco  en  los  visitantes  de  baja


           gravedad,  cuyos  cuerpos  apenas  estaban  cubiertos


           por  el  pelo  y  eran  fáciles  de  explorar.  El  Morlock


           medio  estaba  construido  igual  que  un  niño,  sin


           diferenciación sexual, con la misma falta de énfasis



           en  las  caderas  o  en  el  pecho...  ¡Comprendí  que  no


           sabía nada —ni se me había ocurrido preguntar— del


           proceso de amor y nacimiento de los Morlocks!


           Nebogipfel  me  contó  entonces  algo  del  proceso  de


           crianza y educación de los jóvenes Morlocks.


           Los  Morlocks  comenzaban  su  vida  en  aquellas


           granjas de nacimiento y guardería —toda la Tierra,



           recordé con dolor, era una de ellas— y allí, además


           de los rudimentos del comportamiento civilizado, al


           joven  se  le  enseñaba  la  habilidad  esencial:  la


           capacidad de aprender. Como si a un escolar del siglo


           diecinueve, en lugar de haberle metido en la cabeza


           un montón de tonterías sobre latín, griego u oscuros


           teoremas  geométricos,  se  le  hubiese  enseñado  a


           concentrarse, a usar una biblioteca y los mecanismos


           para  asimilar  el  conocimiento,  y  sobre  todo  cómo



           pensar.  Después  de  eso,  la  adquisición  de  un


           conocimiento  en  particular  dependería  de  las


           necesidades  de  la  tarea,  y  de  la  inclinación  del


           individuo.


                                                                                                             141
   136   137   138   139   140   141   142   143   144   145   146