Page 214 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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El Morlock estaba encorvado sobre sí
mismo, con la cara hundida en el pecho.
Tenía las gafas sobre la cara, pero su
protección no parecía ser suficiente; parecía
intentar hundirse en el interior de la
máquina y su espalda brillaba blanca bajo la
luz solar diluida.
No pude evitar reírme. Recordé que no me
había advertido cuando la cápsula con
destino a la Tierra fue lanzada de la Esfera
al espacio: bien, aquí estaba el pago.
—Nebogipfel, sólo es la luz del sol.
Nebogipfel levantó la cabeza. Ante el
incremento de la luz, las gafas se habían
oscurecido hasta hacerse impenetrables; el
pelo de la cara parecía enmarañado y
bañado en lágrimas. La piel de su cuerpo,
visible a través del pelo, brillaba pálida.
—No son sólo mis ojos —dijo—. Incluso
difuminada, la luz me hace daño. Cuando
salimos al brillo intenso del sol...
—¡Quemaduras de sol! —exclamé.
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