Page 226 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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incongruente—. En el baño que construiría
más tarde. En 1873, ¡todavía debía lavarme
en una bañera portátil que un sirviente me
traía al dormitorio!
Y en aquel desproporcionado invernadero
que salía de la parte de atrás de la casa
estaba mi laboratorio, donde —vi con
anticipación— todavía brillaba una luz. Los
invitados de la cena ya se habrían ido, y los
sirvientes ya se habrían retirado; pero él —
yo— todavía trabajaba.
Sufrí una mezcla de emociones que supongo
ningún hombre había sentido antes; allí
estaba mi hogar, ¡y sin embargo, no podía
considerarlo mío!
Volví a la puerta principal. Nebogipfel
estaba de pie en el camino
desierto; parecía evitar acercase a los
escalones, ya que el pozo al que daban erá
muy negro, incluso con las gafas.
—No debe tener miedo —dije—. Es bastante
común tener la cocina y demás en el sótano
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