Page 262 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 262
Volvimos al comedor. Hacía horas que el
fuego se había apagado y la habitación
estaba fría, pero Moses no demostró haberse
percatado de mi incomodidad. Me sirvió
otro brandy, y acepté un cigarro; Nebogipfel
pidió agua: Encendí el cigarro mientras
Nebogipfel me miraba con lo que supuse era
absoluto horror. ¡Había olvidado todos sus
hábitos humanos!
—Bien, señor —dije—, ¿cuándo publicará
esos extraordinarios descubrimientos?
Moses se rascó la cabeza y se aflojó la
llamativa corbata.
—No estoy seguro —dijo con franqueza—.
Lo que tengo hasta ahora no es más que un
catálogo de observaciones anómalas, sabe,
de una sustancia de origen desconocido.
Aun así, quizás ahí fuera haya tipos más
brillantes que yo que puedan aportar algo,
incluso que puedan descubrir cómo
sintetizar más plattnerita...
262

