Page 266 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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espero  que  sean  sinceros  conmigo.  ¿Lo


                  harán?


                  Como respuesta, le miré a la cara, a los ojos


                  que a pesar de estar rodeados de una piel


                  más suave eran los míos sin duda, los ojos


                  que  me  miraban  desde  el  espejo  todas  las


                  mañanas.



                  Incapaz evidentemente de apartar la vista,


                  susurró:


                  —¿Quién es usted?


                  —Sabe quién soy, ¿no?


                  El momento se alargó quieto y silencioso. El


                  Morlock  era  una  presencia  fantasmal  que


                  nos pasaba desapercibida a los dos.



                  Finalmente, Moses dijo:


                  —Sí. Sí, creo que lo sé.


                  Quería             darle           tiempo             para          que          se


                  acostumbrara a la idea. ¡La realidad del viaje


                  en el tiempo —para un objeto más sustancial


                  que un rayo de luz— era todavía poco más


                  que  fantasía  para  Moses!  Enfrentarse  tan


                  abruptamente  con  una  prueba  física  —y


                                                                                                   266
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