Page 290 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 290
seguían apuntándonos. El vapor nos llegaba
en una brisa continua.
Estaba horrorizado ante ese suceso que no
recordaba. Ahora, creía, ni siquiera mi
pasado era un lugar seguro y estable:
incluso él estaba sujeto a cambios, ¡a los
antojos de un viajero del tiempo! No podía
escapar de la influencia de la Máquina del
Tiempo: era como si, una vez inventada, sus
ramificaciones se extendiesen al pasado y al
futuro, como las ondas producidas por una
piedra arrojada al plácido Río del Tiempo.
—Creo que es británico —dijo Moses,
rompiendo mi introspección.
—¿Qué? ¿Por qué lo dices?
—¿No crees que eso sobre el faldón es una
insignia de regimiento?
Miré más atentamente; estaba claro que los
ojos de Moses eran más agudos que los
míos. Nunca me había interesado
demasiado la parafernalia militar, pero
parecía que Moses tenía razón.
290

