Page 297 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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haber  unas  dos  docenas  de  aquellos


                  artilleros  —todos  llevaban  máscara  y


                  vestían los trajes de lona con gorra— y nos


                  miraban  abiertamente.  ¡Pueden  imaginar


                  cómo el Morlock atraía sus miradas!


                  Era  un  lugar  desolado  e  intimidante:  un


                  templo móvil dedicado a la fuerza bruta. No



                  podía  sino  compararlo  con  la  ingeniería


                  sutil de los Morlocks de Nebogipfel.


                  El soldado joven vino hacia nosotros; ahora


                  que el fuerte volvía a estar sellado, se había


                  quitado la máscara —colgaba de su cuello


                  como una cara arrancada— y pude ver que


                  realmente era muy joven.



                  —Por favor, vengan —dijo—. Al capitán le


                  gustaría darles la bienvenida a bordo.


                  Bajo  su  guía  formamos  una  línea  y


                  comenzamos a caminar cuidadosamente —


                  bajo  la  atenta  y  silenciosa  mirada  de  los


                  soldados—  hacia  el  morro  del  fuerte.  El


                  suelo  estaba  al  descubierto,  y  nos  vimos


                  obligados  a  usar  pasarelas  estrechas;  los


                                                                                                   297
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