Page 365 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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despertado a las siete de la mañana; aunque
fuera, por supuesto, seguía estando tan
oscuro como si fuese de noche.
Salté de la cama. Me volví a poner el traje
ligero que ya había visto muchas aventuras,
y cogí un juego limpio de ropa interior,
camisa y corbata. El aire estaba pegajoso a
pesar de ser tan temprano; me sentí ligero
de ánimo y fuerte de brazos.
Abrí las cortinas. Vi la Máquina Parlanchina
de Filby todavía iluminando el techo; creí
oír fragmentos de una música animada,
como una marcha, que sin duda tenía por
fin acelerar a los trabajadores dubitativos
hacia otro día de trabajo en favor del
esfuerzo de la guerra.
Bajé al comedor. Me encontraba a solas
exceptuando a Puttick, el sirviente soldado,
que me sirvió un desayuno compuesto de
tostadas, salchichas (rellenas de un
sustitutivo de carne sin identificar) y —
Puttick me dio a entender que era una
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