Page 366 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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excepción digna de agradecer— un huevo
frito.
Cuando terminé, me fui, comiéndome el
último trozo de tostada, al cuarto de estar.
Allí encontré a Moses y Nebogipfel
inclinados sobre libros y una pila de papeles
que ocupaban el gran escritorio; tazas de té
frío cubrían la superficie de la mesa.
—¿Ni rastro de Filby?
—Todavía no —me dijo Moses. Mi yo más
joven iba en bata, no se había afeitado y
tenía el pelo revuelto.
Me senté en el escritorio.
—Moses, parece como si no hubieses
dormido.
Sonrió y se pasó la mano por el pelo que
tenía sobre la frente.
—Bueno, no lo he hecho. No podía
calmarme. Creo que me han pasado
demasiadas cosas, ¿sabes?, y mi cabeza no
dejaba de darme vueltas... Sabía que
Nebogipfel todavía estaba despierto, por lo
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