Page 482 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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La luz eléctrica se apagó, y el pasillo se
estremeció tirándome al suelo. Mi rostro
chocó con el polvo; sentí la sangre que me
manaba de la nariz —mi cara debía de ser
un buen espectáculo— y noté un cuerpo
ligero, creo que el de Nebogipfel, apoyado
en mi pierna.
El estremecimiento sólo duró unos pocos
segundo. La luces no volvieron.
Tuve un ataque de tos, ya que el aire estaba
lleno de polvo de hormigón, y sufrí los
restos de mi viejo terror a la oscuridad.
Luego oí el silbido de una cerilla —tuve una
visión fugaz de la cara redonda de Moses—
y vi que encendía una vela. Levantó la vela,
protegiendo la llama con la mano, y la luz
amarillenta se extendió por el pasillo. Me
sonrió.
—Perdí la mochila, pero tuve la precaución
de poner algunos de los suministros en los
bolsillos —dijo.
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