Page 486 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 486
Gödel cogió el frasco de plattnerita y vació
un poco en el depósito. Moses se paseó
alrededor del coche del tiempo aflojando las
tapas del resto de los depósitos. Yo fui a la
parte trasera del vehículo, donde me
encontré con una puerta sujeta por un cierre
de metal. Quité la barra, doblé la puerta
hacia el interior y entré en la cabina. Había
dos asientos de madera, cada uno lo
bastante grande para dos o tres personas, y
un asiento individual para el conductor
frente a dos pequeños ventanucos
rectangulares. Me senté en el asiento del
conductor.
Frente a mí sólo tenía un volante —lo agarré
con las manos— y un pequeño panel de
control, lleno de indicadores, interruptores,
palancas y botones; había más palancas
cerca del suelo, evidentemente había que
manejarlas con los pies. Los controles tenían
un aspecto primario sin terminar; los
indicadores e interruptores carecían de
486

