Page 530 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Decidí que buscar agua fresca debía ser mi
primera misión; incluso dejando de lado las
necesidades del Morlock, mi propia sed me
mataba, ya que no había tomado nada desde
el bombardeo de Londres.
Coloqué al Morlock entre los restos del
coche del tiempo, cerca del tronco. Lo creí
un lugar tan seguro como cualquier otro
para evitar que fuese atacado por los
monstruos de la época. Doblé la chaqueta y
se la puse debajo de la cabeza, para
protegerle de la humedad del suelo, ¡y de
cualquier cosa que se arrastrase y mordiese
que pudiese vivir allí! Entonces, después de
vacilar un poco, saqué la llave del cinturón
y la coloqué sobre el Morlock, para que sus
dedos se agarrasen al mango del arma.
No me sentía bien al quedarme sin armas,
por lo que rebusqué por entre los restos
hasta que encontré una pieza de hierro corta
y la doblé hasta que la pude arrancar de la
estructura. La sopesé en la mano. No tenía
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