Page 527 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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¡Al fin la encontré! Mi mano derecha salió
del humus sosteniendo la llave.
Con un rugido, levanté la llave hasta el
hombro y corrí. Los ojos del Diatryma me
miraban al acercarme —redujo sus golpes—
, pero no soltó la pierna de Nebogipfel. Por
supuesto, nunca antes había visto a un
hombre; dudaba que hubiese entendido que
yo podía ser una amenaza. Cargué, e intenté
ignorar la horrible piel escamosa alrededor
de las garras de las patas, la inmensidad del
pico y el aliento a carne podrida que
desprendía.
Como un golpe de criquet, hendí el mazo en
la cabeza del Diatryma. Las plumas y la
carne amortiguaron el golpe, pero sentí la
agradable colisión contra el hueso.
El pájaro abrió el pico, soltando al Morlock,
y chilló; un sonido como el del metal
rompiéndose. El inmenso pico estaba ahora
encima de mí, y todos mis instintos me
decían que corriese, pero sabía que si lo
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