Page 525 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Entonces, con un fuerte picado, la gran
cabeza se hundió y cerró el pico alrededor
de la pierna del Morlock. Nebogipfel gritó,
y sus pequeños dedos arañaron la tierra, y
trozos de hojas se le pegaron al pelo.
Me eché hacia atrás y acabé con la espalda
contra un tronco.
Ahora, con un crujido de ramas rotas, el
cuerpo de la bestia salió de la vegetación
ante mi vista. Tenía unos siete pies de alto,
y estaba cubierto de plumas negras y
escamosas; las patas eran robustas, con pies
fuertes, y estaban cubiertas de una piel
amarilla y arrugada. Unas alas residuales,
desproporcionadamente pequeñas para el
inmenso torso, golpeaban el aire. El pájaro
tiró de la cabeza arrastrando al pobre
Morlock por el suelo.
—¡Nebogipfel!
—Es un Diatryma —gritó—. Un Diatryma
Gigantica, yo... ¡oh!
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