Page 547 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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pantalones y trepar por los árboles como un
mono. Una vez arriba, sólo tuve que
arrancar las ramas y tirarlas al suelo. Las
subidas eran agotadoras. Al aire puro del
mar y a la luz del sol, tenía mejor salud y
estaba más robusto; pero no soy joven, y
pronto encontré los límites de mi habilidad
atlética.
Con las palmas construí un refugio más
sustancial, de ramas caídas cubiertas con
palmas. Hice un gran sombrero de palmas
para Nebogipfel. Cuando se sentaba a la
sombra con aquello atado a la barbilla,
desnudo por completo, parecía absurdo.
En lo que a mí respecta, siempre he tenido
la piel pálida, y después de los primeros
días sufría mucho por mi exposición al sol,
y aprendí a ser precavido. La piel se me caía
de la espalda, de los brazos y de la nariz. Me
dejé crecer la barba para protegerme la cara,
pero los labios se me hincharon, y lo peor
fue la intensa quemadura en la calva. Me
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