Page 542 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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así— estaba húmeda y mohosa, y la llevé a
la playa para que se secase. Podía encender
una llama con relativa facilidad utilizando
hojas caídas y la chispa de una roca contra
un trozo de metal del coche del tiempo. Al
principio realizaba el ritual de encender
nuevamente el fuego cada mañana, pero
pronto descubrí el sin duda viejo truco de
mantener los carbones ardiendo en la
hoguera durante el día, con lo que era
simple encender el fuego cuando era
necesario.
La convalecencia de Nebogipfel transcurrió
con lentitud. La inconsciencia forzada, para
un miembro de una especie que no duerme,
es grave y perturbadora, y después de
haberse restablecido pasó varios días
sentado a la sombra, pasivo y sin ganas de
hablar. Pero se mostró capaz de comer las
ostras y bivalvos que cogía del mar, aunque
muy renuentemente. Con el tiempo pude
variar la dieta con carne de tortuga cocida,
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