Page 585 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 585

El cocodrilo no estaba ni a diez yardas del


                  hombre  cuando  el  rifle  sonó  de  nuevo.  El


                  cocodrilo tropezó —vi que le salía sangre de


                  la boca— pero se levantó sin apenas perder


                  impulso. El rifle gritó, y una bala tras otra se


                  hundieron en el inmenso cuerpo.


                  Al fin, a menos de diez pies del hombre, la



                  bestia  cayó  con  la  mandíbula  abierta;  y  el


                  hombre               —¡tan             duro           como            puedan


                  imaginarlo!— se hizo a un lado para dejarlo


                  caer.


                  Encontré  la  máscara  de  Nebogipfel,  y  el


                  Morlock  y  yo  seguimos  el  camino  del


                  cocodrilo  por  la  playa.  Sus  garras  habían



                  marcado  la  arena,  y  los  últimos  pasos


                  estaban señalados por sangre, saliva y mu‐


                  cosidad. De cerca, el cocodrilo era aún más


                  aterrador  que  de  lejos;  los  ojos  y  la


                  mandíbula  estaban  abiertos,  los  últimos


                  ecos  de  vida  hacían  que  se  moviesen  los


                  músculos de las patas, y los pies removían


                  la arena.


                                                                                                   585
   580   581   582   583   584   585   586   587   588   589   590