Page 744 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Giró la cabeza y murmuró algo.


                  —¿Qué?  —Acerqué  el  oído  a  su  boca—.


                  ¿Qué has dicho?


                  Sus  ojos  se  habían  cerrado  y  estaba


                  insensible.


                  Agarré a Nebogipfel y lo levanté del banco.


                  Lo deposité en el suelo de madera del coche



                  del  tiempo,  luego  me  tendí  a  su  lado  y


                  apreté; mi cuerpo contra el suyo. No estaba


                  muy cómodo: el Morlock era como un frío


                  trozo de carne contra el pecho, haciéndome


                  sentir


                  aún más frío; y tuve que luchar contra los


                  restos  de  mi  desprecio  por  la  raza  de  los



                  Morlocks.  Pero  lo  soporté  todo,  porque


                  esperaba  que  mi  calor  corporal  lo


                  mantuviese con vida un poco más. Le hablé,


                  y le masajeé hombros y brazos; lo hice hasta


                  que despertó, porque creía que si le dejaba


                  permanecer  inconsciente  se  deslizaría  sin


                  saberlo hasta la muerte.






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