Page 739 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Ahora vi la cosa más extraña. Lo nuevos
árboles dispersos morían, pero no se
marchitaban siguiendo su ciclo, como los
dipterocarpos que había visto antes. Más
bien, los árboles se incendiaban —ardían
como inmensas cerillas— y todos
desaparecieron en un instante. Vi también
que una gran quemadura se extendió por la
hierba y arbustos, un ennegrecimiento que
persistía durante las estaciones, hasta que
ya no creció más hierba, y la tierra quedó
desnuda y oscura.
Encima, las nubes perlíferas se hacían más
gruesas y la bandas del Sol y la Luna
quedaron oscurecidas.
—Creo que esas nubes son de cenizas —le
dije a Nebogipfel—. Parece que la Tierra
arde... Nebogipfel, ¿qué pasa?
—Es como temía —dijo—. Tus amigos
derrochadores... esos nuevos humanos...
—¿Sí?
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