Page 769 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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taza, pensé, como los platos que uno utiliza
para dar de beber al gato o al perro.
Mordisqueé un poco de la comida; el sabor
de la fruta era soso pero aceptable.
Al terminar tenía los dedos manchados, y
miré a mi alrededor buscando un lavabo o
un baño. Por supuesto, no los había; recurrí
al contenido de otro de los tazones para
lavarme, y me sequé la cara con una esquina
de la camisa.
Probé las ventanas falsas, y salté sin éxito
intentado alcanzar el techo; la superficie de
paredes y suelo era tan suave como la de un
huevo pero irrompible. Cavé en la arena y
descubrí que llegaba hasta unas nueve
pulgadas de profundidad; debajo había un
mosaico de fragmentos de colores brillantes,
como de estilo romano, pero, al igual que el
techo, el mosaico no representaba ningún
retrato o escena que pudiese reconocer, sino
que era más bien un conjunto inconexo de
diseños.
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