Page 767 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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parecían marcos de ventana flanqueados
por cortinas gruesas. Pero los marcos no
tenían vidrio sino paneles cubiertos por el
mismo papel.
No había fuentes de luz en la habitación. En
su lugar, un brillo difuso y continuo
inundaba el aire, como la luz en un día
nuboso. Ya me había convencido de que la
luz que veía era producto de las gafas más
que algo físico. El techo era una confusión
barroca, decorado con pinturas increíbles.
Aquí y allá en la cascada barroca podía
distinguir fragmentos de formas humanas,
pero tan confusos y distorsionados que no
podía seguirlos: no era grotesco, sino más
bien torpe y desorientado, como si el artista
hubiese tenido la habilidad de un Miguel
Ángel pero la visión de un niño retrasado. Y
así era: ¡los elementos, supongo, de una
habitación de hotel barata de mi época
transformados por aquella peculiar
geometría en un producto onírico!
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