Page 764 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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dedos, el ruido mecánico del aire por los
agujeros de la nariz y el pulso de la sangre
en las venas. Yacía en la oscuridad —
completa y absoluta—, pero aquel hecho,
que antes me hubiese aterrorizado, ahora
me parecía accesorio, porque de nuevo
estaba vivo, rodeado por el murmullo
mecánico de mi cuerpo. ¡Sentí alivio, puro e
intenso, y dejé escapar un grito de alegría!
Me senté. Cuando puse las manos en el
suelo encontré allí partículas gruesas, como
si una capa de arena cubriese una superficie
más dura. Aunque sólo llevaba la camisa,
los pantalones y las botas sentía calor.
Seguía en la más completa oscuridad; pero
los ecos de aquel grito tonto regresaron a
mis oídos y tuve la sensación de estar en un
lugar cerrado.
Volví la cabeza de un lado a otro buscando
una ventana o puerta; pero fue inútil. Sin
embargo, percibí una presión en la cabeza
—algo sujeto a la nariz— y cuando levanté
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