Page 902 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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LA NAVE
Yo, el Morlock, los mecanismos y aparejos
del pequeño coche del tiempo, todo estaba
bañado por el brillo esmeralda de la
plattnerita, que nos rodeaba por completo.
No tenía ni idea del verdadero tamaño de la
Nave; de hecho, tenía dificultades para
orientarme en su interior. No era como una
nave de mi siglo, ya que no tenía una
subestructura bien definida, con paredes y
paneles para dividir las secciones internas,
el compartimiento de los motores y el resto.
En su lugar, deben imaginar una red: un
conjunto de nodos y filamentos que
brillaban con el color de la plattnerita,
arrojada a nuestro alrededor por algún
pescador invisible, por lo que Nebogipfel y
yo estábamos encerrados en una inmensa
red de barras y curvas de luz.
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