Page 950 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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había desaparecido. Pero no estaba solo: a
mi alrededor —como copos de nieve
atrapados en el resplandor de una
lámpara— había motas del verde de la
plattnerita que se agitaban y balanceaban.
Sabía que aquéllas eran las conciencias
elementales de los Constructores, y me
pregunté si Nebogipfel se encontraba entre
aquella multitud incorpórea y de hecho si
yo también aparecía a los demás como un
punto en movimiento.
¿Se había invertido mi viaje en el tiempo?
¿Iba a nadar una vez más corriente arriba
por la historia hasta mi propia era?
¿Nebogipfel? ¿Puedes oírme?
Estoy aquí.
¿Qué sucede? ¿Viajamos otra vez en el tiempo?
No, dijo. Todavía tenía aquella nota de
exultación —de triunfo en su voz
incorpórea.
¿Entonces qué? ¿Qué nos sucede?
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