Page 662 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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die Zeitmaschine, u otras peores, las cosas
deben cambiar. Un hombre de tu misma
época dijo que la invención de las armas
atómicas lo había cambiado todo menos la
forma de pensar de la humanidad.
—No puedo discutir tu tesis —dije—, porque
parece que, como dices, los límites de la
humanidad, los vestigios del viejo Adán,
fueron al final suficientes para provocar
nuestra caída... ¿Pero cuáles son las metas de
tus superhombres mentales, los
Constructores?
Vaciló.
—En cierto sentido, una especie, considerada
como un todo, no tiene metas. ¿Los hombres
de tu época tenían metas en común, aparte
de respirar, comer y reproducirse?
Lancé un gruñido.
—Metas compartidas con el más pequeño de
los bacilos.
—Pero, a pesar de su complejidad, uno
puede, creo, clasificar las metas de una
especie, dependiendo de su estado de
desarrollo y de los recursos que
consecuentemente precisa.
Una civilización preindustrial, dijo
Nebogipfel —y pensé en Inglaterra durante
la Edad Media—, necesita materias primas:
para comer, vestirse, mantenerse caliente y
demás.
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