Page 102 - Hijos del dios binario - David B Gil
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manos nerviosas. Respiró aliviada.


                  —Te lo prometo.









                  Alicia  puso  las  manos  en  el  volante  y  el


           navegador  se  desactivó  inmediatamente.  Indicó  el


           cambio  de  carril  y  los  coches  a  su  derecha


           aminoraron  la  marcha  al  unísono.  Mientras  se


           desplazaba hacia la acera del colegio, el resto de los


           vehículos  comenzó  a  rebasarla  ajustando  la


           velocidad y la distancia con exactitud mecánica. El



           tráfico fluía a su alrededor con la suavidad de una


           bandada  de  pájaros  que  crecía  y  decrecía,  se


           ramificaba o cambiaba de dirección, siempre con la


           precisión de una mente colectiva.


                  Se detuvo en la zona de embarque, delimitada


           con bandas azules, y comenzó a buscar a Lara con


           la  vista.  Divisó  primero  a  una  de  sus  amigas,  y


           rápidamente  la  encontró  cerca.  Hablaban  y  reían


           formando  una  pequeña  asamblea  junto  a  la



           escalinata del colegio, a la espera de que sus padres


           fueran a recogerlas. Pitó dos veces, pues solo podía


           detenerse  treinta  segundos  en  aquella  zona,  un


           toque corto y otro largo, una llamada característica


           que  su  hija  identificó  inmediatamente.  Levantó  la


           cabeza  hasta  que  distinguió  el  coche,  entonces  se




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