Page 100 - Hijos del dios binario - David B Gil
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dejó caer contra el respaldo de la silla. Sus ojos
revelaban un profundo agotamiento.
—Alicia, escúchame…
—No me digas que no también a eso, Claudio,
o lo próximo que te pediré será una carta de
recomendación para buscar trabajo en otro sitio.
Pienso ir al funeral de Will, y después haré lo que
mi conciencia me dicta. Él confió en mí, se lo debo.
—Alicia, piénsalo detenidamente. Supongamos
por un momento que estás en lo cierto, que su
correo póstumo verdaderamente fue una especie
de legado, un testamento para desentrañar un
secreto, uno tan oscuro que hay gente dispuesta a
matar para que no se haga público. ¿Crees que es
prudente seguir sus pasos? ¿De verdad quieres
poner tu vida en riesgo por algo que ni siquiera
comprendes?... Tienes que pensar en Lara.
El rostro de Alicia se endureció y una fina línea
apareció entre sus cejas; parecía encontrarse al filo
de la ira o del llanto, era difícil de decir. En aquel
momento Claudio creyó ver a través de ella, y la
encontró más frágil, quebradiza y desesperada que
nunca. Entonces comprendió que Alicia no solo le
estaba pidiendo permiso para apartarse de su
actividad laboral durante unos días, que no acudía
a él como jefe, sino como autoridad moral;
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