Page 124 - Hijos del dios binario - David B Gil
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cambiara el tipo para llamar la atención sobre esos


           párrafos  en  concreto,  como  una  manera  sutil  de


           subrayado.


                  —Un  subrayado  que  solo  podría  detectar  un



           ojo  habituado  a  percibir  las  modificaciones  en  las


           manchas de texto —agregó Girard—, alguien como


           un diseñador o un periodista.


                  —Alguien como Will —constató Alicia.


                  —O,  de  manera  fortuita,  alguien  como


           nosotros. Pero ¿qué buscas ahora?


                  —Otra variación similar. Abre bien los ojos.



                  Las páginas pasaban una tras otra y, según iban


           quedando  atrás,  la  certeza  de  Alicia  se  fue


           diluyendo  hasta  parecer  una  ocurrencia  un  tanto


           infantil.  Más  de  cuatrocientas  páginas  habían


           castigado  ya  sus  ojos  cuando  Girard  le  puso  la


           mano en el hombro y le pidió que retrocediera una


           página.


                  —Ahí  la  tienes  —dijo  con  un  susurro,  como


           quien comparte un secreto—. Tu segunda variación



           en el continuo.


                  Alicia  parpadeó  para  humedecerse  los  ojos  y


           comenzó a leer el párrafo que le señalaba su amigo.


           Recogía  la  colaboración  de  Fenris  con  la  escuela


           para  niños  desfavorecidos  St.  Martha,  un  antiguo


           orfanato radicado en el condado de Fermanagh, en




                                                                                                            124
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