Page 128 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Interludio
Escenario 2385
Nicholas aguardaba sentado en la incómoda
silla de acero, las manos juntas sobre la mesa de
metal pulido, rodeado por cuatro paredes de un
grueso cristal blanco y opaco que le aislaban
completamente del exterior. Una luz intensa y
hostil desbordaba la pequeña estancia borrando
cualquier atisbo de sombra o privacidad. El
mensaje era claro: aquí no puedes ocultar nada.
Pensaba en aquel lugar como en una especie de
quirófano. Nunca había estado en uno, pero podía
imaginarlo vívidamente: la sensación de miedo
atemperado, la falta de control sobre lo que va a
suceder, verte desnudo, vulnerable. Una vez al
mes, el martes de la primera semana desde que
tenía uso de razón, se removía en la silla de frío
metal y aguardaba en aquel espacio vacío de todo
estímulo, a solas con sus fantasmas, hasta que
comenzaba el juego.
Hubo un súbito cambio de luces. El cegador
destello blanco se apagó y, durante una fracción de
segundo, Nicholas pudo ver cientos de ojos rojos
prendidos del techo y las paredes, taladrando cada
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