Page 129 - Hijos del dios binario - David B Gil
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uno  de  sus  gestos  y  movimientos.  Aquel  destello


           rojizo  era  inconfundible  para  cualquier  residente


           del  colegio:  eran  los  silenciosos  vigilantes  que


           llenaban  cada  rincón,  incluso  las  habitaciones  y



           vestuarios,  reduciendo  la  intimidad  a  un  simple


           concepto.  Pero  en  aquella  sala  estaban  más


           presentes que en ningún otro sitio, su densidad era


           asfixiante, se trataba del corazón mismo de su reino


           donde no solo podían violar lo que hacías o decías,


           sino  también  lo  que  pensabas.  La  luz  volvió,  esta


           vez atenuada, y Nicholas se encontró rodeado por



           suaves  olas  azules  proyectadas  desde  las  paredes


           de cristal. Flotaba en un mar calmo.


                  —Bienvenido,  Nicholas.  ¿Cómo  te  encuentras


           hoy? —preguntó una voz de mujer. Era agradable,


           pero  no  estaba  modulada  por  ningún  tipo  de


           emoción.


                  —Bien.


                  —¿Quieres beber agua antes de empezar?


                  Nicholas  observó  por  un  instante  la  jarra  y  el



           vaso de cristal que había sobre la mesa, junto a sus


           manos entrelazadas.


                  —No.


                  —Como  prefieras.  Escenario  729:  son  los


           últimos días de primavera, las tardes comienzan a


           ser  bastante  cálidas.  Decides  salir  a  pasear  por  el




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