Page 146 - Hijos del dios binario - David B Gil
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No respondió, le habría gustado tranquilizarla,


           decirle  que  no  pensaba  huir  y  dejarla  allí.  Sin


           embargo,  sus  siguientes  palabras  fueron  para


           Eugene.



                  —¿Por qué me dices esto? ¿Cómo sabes que no


           te denunciaré a los mentores?


                  —Porque de todos los que estamos aquí, eres el


           único que tiene tantas ganas como yo de escapar,


           de salir de esta celda que nos limita.


                  —Esto  no  es  una  celda  —protestó  Eva,  casi


           furiosa—, es nuestro hogar.



                  —Si  creías  que  solo  yo  compartía  ese  deseo,


           ¿por  qué  me  lo  dices  ahora?  ¿Por  qué  delante  de


           Eva? Ella podría denunciarte.


                  —Aquí  hay  cámaras,  pero  no  micrófonos  —


           señaló Eugene abriendo los brazos, abarcando todo


           el  comedor—.  Normalmente  es  la  zona  más


           bulliciosa del colegio y el ruido les impide discernir


           conversaciones,  así  que  solo  graban  imágenes.


           Tranquilos, tampoco pueden leernos los labios… Y



           ella  no  dirá  nada.  —Miró  a  Eva  y  le  dedicó  una


           sonrisa—. No haría nada que pudiera perjudicarte.


           Volveremos  a  hablar,  cuando  hayas  comprendido


           que lo que te ofrezco es lo que deseas.


                  Eugene  se  puso  en  pie,  pero  antes  de  que


           pudiera marcharse, Nicholas lo retuvo.




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