Page 199 - Hijos del dios binario - David B Gil
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temprano y parecía ser la primera clienta del día.
Eligió una mesa visible desde la entrada, situada
junto al ventanal que daba a la calle, y se sentó a
esperar. Un camarero joven le preguntó qué
deseaba; ella titubeó. Pese a que la diferencia
horaria con Madrid era mínima, sí existía un
notable jet lag en cuanto a los horarios de comida.
El cuerpo le pedía un segundo café, pero
probablemente allí solo tuvieran bebidas
embotelladas, así que se conformó con un
Appletiser, lo más británico que no contuviera
alcohol que se le vino a la cabeza.
Apenas había dado dos sorbos al refresco de
manzana cuando Neil entró en el pub, mirando de
un lado a otro con gesto despistado. Vestía
gabardina oscura y sombrero, como un periodista
escapado de una película de Humphrey Bogart,
aunque en realidad Neil era un economista
extraviado que había naufragado en el periodismo,
donde había encontrado, por azar, un trabajo que le
apasionaba mucho más que el de asesor fiscal o
auditor. Llevaba años siendo el responsable de
Economía del London Standard cuando ella llegó al
periódico, y continuaba siéndolo años después.
Eterno jefe de Will, su periodista más veterano,
ambos mantenían una relación de estrecha amistad
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