Page 197 - Hijos del dios binario - David B Gil
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otra forma. Asistió a la misa desde la entrada de la
pequeña iglesia de ladrillos rojizos, incapaz de
adentrarse en la reparadora penumbra del recinto,
como si no tuviera derecho a estar en aquel lugar.
Cuando el sacerdote por fin los despidió, se
apresuró a marcharse de allí, antes de que alguno
de sus antiguos compañeros la reconociera.
Alicia subió con pasos rápidos las escaleras de
la estación de metro de Cannon Street y flotó entre
la marea humana hasta desviarse hacia Dowgate
Hill. En aquel distrito, auténtico epicentro del big
bang que había dado lugar al microcosmos
londinense, se ubicaba la redacción del London
Standard, el periódico donde Will había trabajado
toda la vida y a cuya plantilla ella se incorporó tras
concluir sus estudios de periodismo en la UCL.
Cada paso que daba en aquella zona de la ciudad
desplegaba en su memoria una cascada de
recuerdos fotográficos: la pequeña tienda de flores
en Walbrook, con un gato que siempre dormitaba
junto al carro de orquídeas en la puerta; los
sofisticados edificios de oficinas haciéndose hueco
en la arquitectura clásica de la ciudad; la cúpula de
St. Paul al fondo, brillando azul y blanca contra el
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