Page 284 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Giró en redondo y se encontró cara a cara con la
mirada inquisitiva de aquella mujer, esculpida en
severo mármol. Se le encogió el estómago, pero
supo sobreponerse a su efecto intimidatorio.
—Me desorienté al buscar los servicios. Luego
intenté encontrar a alguien que me indicara, pero
debo decirle que este lugar se encuentra
extrañamente vacío.
—No tiene permiso para hablar con nuestros
alumnos, señorita Rossi. Por favor, sígame.
No se despidió de su joven interlocutor, algo
por lo que se sentiría culpable más tarde, pero en
ese momento se encontraba más preocupada por
sus problemas inmediatos.
Cuando se encontró fuera del gimnasio, Beatrix
la interrogó de forma directa.
—¿Qué le ha dicho el chico?
—Nada, simplemente le preguntaba si estaba
bien aquí.
—No me mienta. Grabamos todo lo que sucede
entre estos muros, forma parte de nuestra
seguridad.
—Ya me he dado cuenta —dijo la periodista,
molesta por el tono de su interlocutora—. No tengo
por qué mentirle, simplemente le he preguntado si
se encontraba bien aquí. Pero debo decirle que el
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