Page 358 - Hijos del dios binario - David B Gil
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pero se limitó a ejecutar la búsqueda. El resultado
no tardó en aparecer en pantalla.
—Joder, tía, has tenido suerte. Hay tres
archivos que contienen «St. Martha» en el texto, y
mira este otro, contiene dos de los siete criterios de
búsqueda: «St. Martha» y «beatrix giger».
—¿Dos? —repitió la periodista un tanto
sorprendida, pues había sido un disparo a ciegas.
Buscaba alguna conexión entre ambas
instituciones, y el que se mencionara St. Martha en
varios archivos demostraba que esa conexión
existía. Pero ¿Beatrix Giger? Aquella mujer se
identificó como alguien de confianza de Ludwig
Rosesthein, una mujer con poder en el seno de
Fenris; sin embargo, ahí estaba de nuevo: su
nombre vinculado a St. Martha, un simple
orfanato—. Abre el último.
El archivo estaba adjunto a un correo que había
quedado atrapado en la carpeta «Pendiente de
envío» de uno de los equipos. GhostHost lo rescató
y lo copió en el ordenador de la señora de
Auckland, Nueva Zelanda. Al abrirlo, lo primero
que pudieron ver fue su vehemente encabezado:
«SOLO PERSONAL AUTORIZADO». Más abajo se
leía:
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