Page 362 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Karlova para llevarlo hasta allí.


                  —¿Cómo  entró  la  mujer  aquí?  —preguntó


           finalmente—.  He  insistido  una  y  otra  vez  en  la


           necesidad de que los sujetos estén aislados; deben



           desarrollarse  en  un  entorno  completamente


           descontaminado, protegido de estímulos externos.


                  —Lo sabemos bien, profesor, pero la Oficina de


           Comunicación estimó pertinente la visita. La mujer


           dijo ser enviada por el Vaticano, no había motivos


           para  generar  desconfianza  en  torno  a  nuestra


           gestión  del  colegio,  y  todo  debía  desarrollarse  sin



           que  ella  entrara  en  contacto  con  ninguno  de  los


           alumnos.


                  —Sin  embargo,  ahí  la  tienen  —apuntó  el


           hombre  con  su  acento  del  Este—,  vomitando


           información  ajena  al  currículo  sobre  uno  de


           nuestros sujetos alfa, sembrando incertidumbre en


           una  mente  en  plena  formación.  —Rada  hizo  una


           pausa  para  controlar  su  tono  de  voz—.  No  he


           podido  insistir  más  en  la  necesidad  de  que  estos



           niños solo reciban certezas, ¿sabe lo peligrosa que


           puede  ser  una  idea  contaminante,  una  simple


           duda?  Puede  germinar  y  comprometer  todo  el


           ecosistema  cognitivo,  emponzoñar  la  mente  de


           estos muchachos hasta la raíz. Años de trabajo a la


           basura.




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