Page 109 - SALUD Y JUVENTUD
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Hoy se habla de contaminación, mala alimentación, falta
de ejercicio, alcohol, drogas, etc.
En un ayer lejano no existían muchos ‘venenos’ que están
presentes en nuestros alimentos, vestimenta y hasta en el aire
que respiramos. Pero igualmente hablaban de cuidar lo que
comemos y lo que bebemos.
Existía toda una filosofía en el orden de sus comidas, de
acuerdo a la influencia de los astros.
También se dio importancia fundamental a la caminata y
al consumo de agua como fuentes energéticas.
Frente a un tema tan fascinante como lo es la preservación
de la juventud, cabe hacer una reflexión: ¿es posible que aún
hoy nos sorprendamos frente a los conocimientos que el
hombre alcanzó hace miles de años atrás?... ¿que una
sabiduría tan antigua guarde sus secretos, frente a los grandes
avances científicos?
Tal vez sea la llave que abre las puertas a ese maravilloso
saber, lo más difícil de hallar. Quizás no sea una llave
intelectual, sino mística...
En la antigüedad no se hablaba de glándulas. Se referían
a ellas como centros de energía vital. Dentro del aura humana
había siete centros principales.
Si nosotros disciplinamos nuestras glándulas, si las
organizamos y las estimulamos, podemos conseguir una salud
maravillosa.
El ser humano se enferma porque está fuera de su medio
natural. No fue hecho para caminar sobre suelas de goma o
de plástico, dormir sobre un colchón de poliuretano, con
sábanas sintéticas y vestir ropas de nylon. Tampoco para pasar
tantas horas encerrado en un trabajo y luego sentarse en un
auto para volver a su casa. Y no fue creado para alimentarse
con productos cada vez más elaborados, envasados con
conservadores y tantos tóxicos.
El ser humano debería vivir de otra forma: caminar sobre
la tierra sin aislarse, comer verduras y frutas frescas, sin
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