Page 3 - COSTURAS DE FAMILIA MERCEDES FRANCO
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Pero el bordado reinventa la belleza, la enlaza, la retrata y la eterniza.
Y así empezamos a advertir que este poemario no solo es un retrato sepia, no solo
es un discurrir sobre la soledad, una evocación de las voces de la familia, o la
nostalgia.
Es mucho más profundo.
El guarda secreta, como las mujeres.
Es un libro de revelaciones.
Entre costuras y entre líneas, se decodifican grandes verdades femeninas.
Simples pero contundentes y eternas.
Son mensajes que dibujan el alma femenina.
Y son dichos como en un suave murmullo, como hablamos las mujeres, restándoles
importancia a nuestras palabras, a nuestras vidas. Sin embargo, allí están esos
versos, encerrando esas verdades colosales, que son a la vez pequeños espejos
en los que podemos contemplar nuestra propia imagen.
En esa revelación de la verdad subyace la certeza de lo terrible:
"Es un arma la belleza "
(Una mujer hermosa. p.39)
En efecto, la belleza física y espiritual caracteriza a la mujer. Es sin duda un bien,
un regalo del cielo, pero también un arma letal, quizá la más poderosa que existe.
Vulnera a quien la contempla, pero también a su portador, porque es objeto de la
codicia y la rapiña de quienes anhelan capturar y poseer este mágico bien.
La belleza de la mujer a menudo de vuelve contra ella, y a veces es una carga casi
imposible de llevar. Ocurre entonces el deseo de ocultar la belleza que se posee,
de ocultar para no herir ni herirse. Quizá sea mejor recoger los suaves cabellos
brillantes en una trenza, tapar las bellas formas femeninas con un vestido de
mangas largas, velar el rostro hermoso, los labios de rosa, disfrazar el inconfundible
aroma, ocultar la propia y poderosa femineidad. Esconder los hermosos
sentimientos. La intrínseca dulzura.

