Page 5 - COSTURAS DE FAMILIA MERCEDES FRANCO
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Toda mujer tiene dos posibilidades: bordar usando dedal, para no salir lastimada,
                  protegerse  contra  los  azares  del  amor,  de la  vida,  o  tratar  de bordar  y  coser sin
                  dedal, vivir  la vida a plenitud,  enfrentar  las cosas arrostrando  cualquier  peligro que
                  entrañe  la búsqueda  y la revelación de esa belleza exterior e interior, esa inmensa
                  belleza que guardamos dentro.


                  Y tal vez  la más importante  de las revelaciones es:

                  "El buen bordado se conoce por el revés".

                       El mundo, la realidad, la vida, es como un lienzo bordado: todo es bello en
                  apariencia.




                     Pero si examinamos ese bordado con detenimiento, si tratamos de ver lo que está
                  oculto,  podemos notar  si las costuras  y remates están bien hechos.  Si se cortaron
                  los hilos con esmero, si la puntada es fina, si hay precisión en la lazada.

                      Si el bordado está bien hecho,  el reverso, o el revés, también lucirá pulcro y bien
                  terminado.

                  Las mujeres  somos muy  sensuales,  muy  sensoriales. Nos gusta lo que nos regala
                  los sentidos.  El oído.  La vista.  Por eso tendemos  a juzgar  las cosas solo por  su
                  apariencia, el  lado amable  y  colorido,  el lado  más hermoso  del bordado. Allí  hay
                  flores  y  arabescos,  bellos  adornos.  Pero  rara  vez  nos  tomamos  el  trabajo  de
                  examinar  el bordado por sus  dos caras.  Miramos el  revés del bordado cuando  es
                  muy  tarde.

                      Y es muy  común que salgamos rotas, fragmentadas,  por la desilusión.


                     Recapitulando,  tres claves, tres secretos nos ofrece este profundo  libro.

                     La belleza no hay que negarla, puede usarse para la defensa del espíritu.


                     No vale la pena andar por la vida con dedal, protegernos de la realidad que diario
                  nos acomete como una aguja.

                      Hay que buscar el revés del bordado, el lado oculto de las cosas.


                        Porque  cuando  escapamos  de  estas  tres  grandes  verdades,  es como  si  nos
                  desintegráramos.  Al  escapar  de  nosotras  mismas,  desestimamos  todo  nuestro
                  poder, que es lo que puede liberarnos  y fortalecernos  ante un  mundo  que siempre
                  ha tratado de desintegrarnos.

                                                                                   Mercedes Franco
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