Page 144 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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volvieron a quedarse inmóviles mirando a su alrededor
mientras las acunaban nerviosamente.
—¿Qué diablos ha sido eso? —preguntó Aviger, y
dejó escapar una carcajada temblorosa.
La lanzadera dio comienzo a unas cuantas
maniobras bastante difíciles, arrojando a una mitad del
grupo contra el mamparo que tenían a la espalda
mientras los del otro lado quedaban suspendidos de sus
arneses. Después cambió de dirección y los papeles
quedaron invertidos. El canal abierto del casco de Horza
le trajo un abundante surtido de gruñidos y
maldiciones. La lanzadera descendió a toda velocidad
haciendo que el estómago de Horza sintiera el aleteo de
algo que flota en el vacío, y volvió a estabilizarse.
—Un poco de fuego hostil —anunció con seca
precisión la voz de Kraiklyn, y todos los cascos se
volvieron primero a un lado y luego a otro.
—¿Qué?
—¿Fuego hostil?
—Lo sabía.
—Oh, oh.
—Joder.
—¿Por qué apenas oí esas palabras fatídicas, «fácil
entrar, fácil salir», pensé que esto iba a ser...? —empezó
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