Page 142 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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El rifle era tan viejo y poco digno de confianza como

              la antigualla que llevaba por armadura; cuando lo usó

              a  bordo  de  la  nave  con  proyectiles  de  fogueo  el


              mecanismo se atascó dos veces. Su propulsor magnético

              parecía funcionar razonablemente bien, pero a juzgar

              por la dispersión tendiendo a errática de los proyectiles


              el arma apenas si se podía apuntar con precisión. Los

              proyectiles eran bastante grandes —por lo menos tenían


              el  calibre  de  un  siete  milímetros,  y  tres  veces  su

              longitud—,  y  el  arma  podía  contener  un  máximo  de

              cuarenta y ocho y dispararlos a una velocidad que no


              excedía  los  ocho  por  segundo.  Por  increíble  que

              pareciera, aquellos proyectiles inmensos ni tan siquiera


              estaban rellenos de explosivos: no eran más que masas

              sólidas de metal. Y, para colmo, la mira no funcionaba;

              cada  vez  que  se  conectaba  la  pantallita  quedaba


              invadida por una neblina rojiza. Horza suspiró.


                     —Nos encontramos a unos trescientos metros por

              encima de los árboles —dijo la voz de Kraiklyn desde la

              cubierta de vuelo de la lanzadera—, y vamos a una vez


              y media la velocidad del sonido. La Turbulencia en cielo

              despejado  acaba  de  empezar  a  moverse.  Otros  dos


              minutos... Puedo ver el alba. Buena suerte a todos.


                     La voz chisporroteó en el casco de Horza y acabó

              extinguiéndose. Algunas de las figuras intercambiaron


              miradas. Horza volvió la cabeza hacia Yalson,  quien



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