Page 148 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Lamm —dijo Kraiklyn—, hijo de puta, no se te

              ocurra  asomar  la  cabeza  por  ahí  arriba.  Dispersaos.

              ¡Dispersaos de una vez, maldita sea!


                     Y  entonces  la  onda  expansiva  de  una  detonación


              que Horza pudo sentir incluso a través de su traje cayó

              sobre ellos. Horza se tiró al suelo y se quedó allí. Otra


              explosión  se  abrió  paso  por  el  sibilante  altavoz  de  su

              casco, que estaba empezando a alimentarse con todo el

              ruido del exterior.



                     —¡Eso ha sido la Turbulencia en cielo despejado!.


                     No logró reconocer la voz.


                     —¿Estás seguro?


                     Una voz distinta.


                     —¡La vi por entre los árboles! ¡Era la nave!


                     Horza se puso en pie y echó a correr.


                     —Esa sucia hija de puta casi se me lleva la cabeza...


              —dijo Lamm.


                     Horza vio luz delante de él por entre los troncos y

              las hojas. Oyó algunos disparos: el seco chasquido de los

              proyectiles, el Swhoop semilíquido de los láseres y el


              chasquido—Swhooosh—explosión  de  un  cañón  de

              plasma. Corrió hacia un promontorio de tierra y maleza


              y se pegó a él de tal forma que pudiese asomar la cabeza

              para ver algo. Y, naturalmente, allí estaba el Templo de





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