Page 664 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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llegó a completar la frase—. Hmmm —dijo—. Bueno, no
importa.
Flotó hacia la puerta y salió del puente.
—Parece que todo va bien —dijo Wubslin. Al
parecer, no se dirigía a nadie en particular. Se reclinó en
el asiento y asintió para sí mismo—. Sí. la nave ya ha
vuelto a la normalidad.
Giró sobre sí mismo y les sonrió.
Fueron a buscarle. Estaba en un estadio jugando a
la pelota en ingravidez. Creía encontrarse a salvo,
rodeado de amigos por todas partes (durante un
segundo parecieron flotar ante él como si fueran una
nube de moscas, pero no le dio importancia. Se rió,
cogió la pelota, la arrojó y se anotó un tanto.) Pero
fueron a buscarle allí. Les vio llegar. Eran dos. Salieron
por una puerta incrustada en una angosta chimenea
del estadio esférico sostenido por nervaduras. Vestían
capas que no tenían ningún color determinado, y
fueron en línea recta hacia él. Intentó alejarse volando,
pero su arnés había dejado de funcionar. Estaba
atrapado, flotando en el aire incapaz de avanzar en
ninguna dirección. Intentó nadar a través del aire y
quitarse el arnés para poder arrojárselo —quizá
consiguiera darles, y de lo que sí estaba seguro era de
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