Page 667 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Se metieron dentro de su cráneo y le quitaron el
nombre.
Y por eso gritó.
—¡Horza!
Yalson meneó la cabeza con tanta brusquedad que
se la golpeó con el mamparo que había sobre la pequeña
cama, Horza despertó balbuceando algo
incomprensible. El gemido murió en sus labios. Su
cuerpo se tensó durante un momento y se relajó.
Extendió los brazos y las yemas de sus dedos
rozaron el vello que cubría la piel de la mujer. Yalson
puso las manos detrás de la cabeza de Horza y le abrazó
atrayéndole hacia su pecho. Horza no dijo nada, pero los
latidos de su corazón fueron haciéndose gradualmente
más lentos
hasta que acabaron acompasándose con los de ella.
Yalson le meció suavemente durante un rato. Después
le apartó la cabeza, se inclinó y le besó en los labios.
—Ya me encuentro mejor —dijo Horza—. Ha sido
una pesadilla, nada más.
—¿Qué has soñado?
—Nada —dijo él.
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